Ya descansa en paz. Después de ser velada en Madrid y en Chipiona, Rocío Jurado era enterrada este mediodía en su ciudad natal, tras recibir el multitudinario adiós de miles de personas.
Los Marismeños cantaron la salve rociera junto al féretro de Rocío, en uno de los momentos mas emocionantes de estas últimas 24 horas. A continuación, la comitiva fúnebre se dirigió a pie al cementerio municipal. José Ortega Cano y Amador Mohedano llevaron a hombros el ataúd con los restos mortales de la artista durante gran parte del trayecto, salpicado de aplausos y flores, que no cesaron en ningún momento.
La tumba de Rocío, de mármol blanco, se encuentra en medio del cementerio y está flanqueada por seis cipreses. El sepelio tuvo lugar en la más estricta intimidad, aunque al abandonar el recinto, las autoridades han abierto las puertas para que todo aquel que lo desee pueda contemplar la sepultura de la cantante.
En la lápida se puede leer, en letras doradas "Rocío Mohedano Jurado. Su esposo, hijos, hermanos, nietos, sobrinos y familiares siempre te llevarán en sus corazones".