Está visto que a Benedicto XVI le encanta probarse todo tipo de sombreros. Ya nos sorprendió con el tricornio de la Guardia Civil en pleno Vaticano y para regocijo de la Benemérita. Y más tarde pudimos verlo con un carnauro, emulando al mismísimo Papá Noel, en una foto que dio la vuelta al mundo. Hace escasas fechas volaba impulsada por el viento esa "gorrilla" blanca que habitualmente viste su cabellera. Y ahora... de tirolés. Benedicto ha aprovechado la visita del regimiento alpino italiano para probarse ese nuevo tocado. Ya sólo le falta el "laralarilarilooo" para confundirse con uno de esos simpáticos habitantes del Tirol. ¿Será lo próximo un gorro mexicano? Las casas de apuestas británicas aún no han descubierto el filón que tienen ante ellas...