Sí, sí. Sonará raro, o rarísimo. La información viene de China, que es de donde suelen proceder estas cosas. Y no será porque no tenga arroz para comer en su tierra, pero a la pequeña Xiao Ping, de 8 años de edad, no le ha dado por otra cosa.
Hasta tal punto llega la pasión de Xiao por su pelo, que se ha quedado calva, y además ha desarrollado un apetito tan intenso que tiene asustada a su familia. Su propia madre ha sido quien ha dado publicidad al hecho, con la intención de recibir ayuda para su niña.
La odisea de Ping comenzó cuando se cortó un mechón mientras jugaba en la calle, se lo metió en la boca y... ¡voilá! Le gustó tanto que cayó en un sopor intenso, y al despertar engulló cuatro cuencos de arroz (normalmente sólo comía uno).
A partir de ahí, cambió el arroz por los pelos, y ya es una réplica en pequeño del mismísimo Kojak. Al menos no creo que gaste mucho en métodos de depilación.
Algunas empresas podadoras de césped están planteándose la posibilidad de contratarla para dejar los jardines y hasta los campos de fútbol con el corte justo, pero cuidado no pasarse, que la chiquilla es una lima...