¡Qué asco! Pues nos referimos al último descubrimiento de la Policía china en una antigua fábrica de ganado, donde aparecieron alrededor de 30 cadáveres. Los primeros indicios apuntan a que se trata de presos fallecidos, cuya piel era empleada para extraer colágeno, con el que fabricar cremas de belleza.
Varios vecinos de la conocidísima zona de Xiaogushan (la conocerán, ¿a que sí?) temían que en la granja se ocultase una banda de narcotraficantes, pero la sorpresa fue mayúscula cuando se encontraron con el hallazgo.
Existe conocimiento de que en China, algunos hospitales y militares corruptos trataban con los órganos de los presos ejecutados, pero ahora se ha descubierto que también se utiliza la piel de estos fallecidos, para rejuvenecer la de otras personas.
Vamos, que para estar más vivo se utiliza a los muertos... ¡qué cosas!