Menuda sorpresa la que se llevó un agente de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife cuando comprobó que ante él pasaba un ciclomotor con tres ocupantes. Tras unos instantes de duda, procedió a detener al piloto y los dos pasajeros pero... el rictus de su cara se tornó en una mueca indescriptible cuando comprobó que el que iba enmedio, con casco, eso sí, era ¡una cabra!
Los otros ocupantes no tenían en regla los papeles de la moto ni tampoco el seguro. Se desconoce si la cabra estaba ordeñada o tampoco tuvieron la delicadeza.
La Policía procedió a inmovilizar la moto, aunque no ha trascendido la explicación que dieron los jóvenes. En cuanto a la cabra, no dijo ni mu, faltaría más.