Es, era, uno de los animales más viejos del mundo, y ha fallecido en el zoo de Australia a los 176 años de edad. Harriet, que así se llamaba, fue uno de los tres animales que Charles Darwin trajo al regresar de su viaje a las Galápagos en 1835, y que le sirvieron para desarrollar sus teorías de la evolución de las especies y de la selección natural.
En esa época Harriet era poco más que un bebé tortuga, que ha ido creciendo y viendo pasar generaciones tras de sí hasta hoy, fecha en que su potente corazón ha dejado de latir.
Su pérdida nos causa una gran tristeza, pero ella nos enseñó que hay que tomarse las cosas con calma, pues así se vive más, ¿no creen?