30.000 yuanes o 3.000 euros. Ése es el precio que ha puesto una mujer china a cualquiera que desee casarse con su hija. El motivo: pagar una operación quirúrgica a la que debe someterse el padre de la chica.
Y es que en China la Seguridad Sócial apenas cubre al 10% de la población. Así que Wang, que asi se llama la joven, es el único recurso que le queda a la familia para salvar al padre. El tratamiento que ha seguido hasta la fecha, para reponerse de un accidente sufrido hace dos semanas, ya se ha llevado los ahorros familiares y no pueden más.
Es triste... pero real como la vida misma. Lo peor es que no sólo en China la población se encuentra desasistida ante cualquier problema médico. Hay otros países del primerísimo mundo, léase Estados Unidos, donde tampoco hay un sistema sanitario con garantías para cubrir a cualquier persona que pueda sufrir una dolencia. Allí el que quiera algo... que se lo pague... aunque tenga que viajar el resto de su vida en Bush...