Menuda sorpresa la que se llevó el cuerpo de bomberos de Nuremberg, en Alemania, cuando recibieron una llamada requiriendo sus servicios. No era una llamada cualquiera, era... de una funeraria. Tuvieron que emplear una grúa para trasladar al cementerio a un hombre de 35 años que acababa de fallecer.
El problema es que el infortunado pesaba... 350 kilos, y no había manera de sacarlo de la casa donde residió hasta su muerte. Gracias a la grúa, de 50 toneladas, pudieron sacar el cadáver por la ventana, después de tres horas de intenso trabajo, y con la intervención de 8 bomberos....
La verdad que fue todo un problema de peso, que acabaron solventando muy bien los bomberos de Nuremberg.