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Mi?rcoles, 02 de enero de 2008

LA TREGUA DE NAVIDAD, O CUANDO LOS SOLDADOS PARARON UNA GUERRA PARA CELEBRAR LA NAVIDAD

SOLDADOS DE AMBOS BANDOS JUGARON INCLUSO UN PARTIDO DE FUTBOL EN MITAD DEL CAMPO DE BATALLA


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Algo sorprendente ocurri? en la Navidad de 1914, en plena I Guerra Mundial, cuando el llamado Esp?ritu Navide?o se apodero de un sector del frente occidental, al sur de la ciudad belga de Ypres, en las l?neas franco-germanas. Los hombres, enemigos hasta ese momento, salieron por un par de horas de sus encharcados refugios y confraternizaron en la Tierra de Nadie.

La tregua de la Navidad de 1914 como se la conoce, realmente ocurri? y es parte de la I Guerra Mundial como lo es la batalla de Verdun o la Ofensiva del Somme. Durante un corto per?odo de tiempo hubo paz en la Tierra de Nadie. Es quiz?s el ?ltimo s?mbolo de caballerosidad antes del horror que los pr?ximos tres a?os traer?an.

Arthur Conan Doyle se refiri? a estos encuentros como "un espect?culo asombroso, un episodio humano en mitad de las atrocidades". Por eso es quiz?s la mejor historia de Navidad de todos los tiempos modernos. En un tiempo en que los soldados no ven la cara del enemigo, donde la carga de caballer?a ha sido sustituida por el misil Tomahawk, el hecho de que unos centenares de hombres se estrechasen las manos en un peque?o sector del frente occidental en 1914 aun despierta curiosidad y asombro.

A finales del a?o 1914 los frentes empezaron a paralizarse, los ejercitos empezaron a cavar y los soldados se enterraron en el lodo de las trincheras hasta finales de 1918.

En muchos casos las trincheras de ambos bandos estaban separadas apenas unos metros por la Tierra de Nadie. La tranquilidad solo era rota por peque?os ataques que no significaban nada para el desarrollo de la guerra pero que siempre costaban vidas. La proximidad del enemigo, que viv?a a escasos metros y en las mismas condiciones, sufriendo las mismas penurias, les llevo al "vive y deja vivir" como filosof?a diaria.

La comunicaci?n entre los contendientes no era inusual, muchos alemanes hab?an trabajado antes de la guerra en Gran Breta?a y sab?an hablar el ingles, asi que de una a otra trinchera intercambiaban de vez en cuando algunas frases. Muchos se pon?an a cantar canciones patri?ticas respondi?ndoles con aplausos desde las otras trincheras.

El 24 de diciembre v?spera de la Navidad, el Cuartel General Brit?nico de Sir John French env?o este mensaje a todas las unidades brit?nicas: "Es posible que el enemigo realice alg?n ataque durante la Navidad o A?o Nuevo. Mantener especial vigilancia durante este tiempo". En realidad el temor del Cmte Sir John French no se deb?a tanto a un posible ataque sino a la posibilidad de que se diesen muestras de fraternidad durante la Navidad por parte de soldados de ambos bandos.

Durante el d?a 24 se hab?an efectuado algunos disparos de fusil y lanzado alg?n proyectil de artiller?a, pero a medida que la noche llegaba todo el frente enmudeci? y el silencio se apoder? de todos. Debi? de resultar extra?o ese silencio, irreal e inimaginable s?lo unas horas antes.

Al llegar la noche los alemanes siguiendo su tradici?n, pusieron sus arboles de Navidad decorados con luces de colores en sus trincheras, cientos de peque?as lucecitas inundaron aquella fr?a y silenciosa noche. Los brit?nicos agazapados en sus trincheras a pocos metros debieron de quedarse at?nitos al asomar sus cabezas sobre los parapetos y ver cientos de peque?as lucecitas brillando a lo largo de toda la l?nea alemana.

Muchos soldados brit?nicos al ver esas extra?as luces creyeron que se preparaba un ataque inminente aunque luego no paso nada. Poco despu?s unas voces empezaron a emerger de la oscuridad, los soldados alemanes reunidos alrededor de sus arboles cantaban Noche de Paz "Stille Nacht, heilige Nacht ..." Los brit?nicos sorprendidos aplaudieron con entusiasmo al terminar la canci?n y entonces ellos empezaron a cantar su "The First Noel, the angel did say". Al final ambos bandos terminaron cantando juntos "O come all ye faithful" los brit?nicos y "Adeste Fideles" los alemanes.

En muchos sitios la tregua empez? con una simple llamada, generalmente desde las trincheras alemanas, " Tommy, sal y m?ranos", con precauci?n los brit?nicos respond?an " No, ven tu". En otros lugares representantes de cada bando se encontraron de mutuo acuerdo a campo abierto en la Tierra de Nadie.

Algunos testimonios relatan como, primero unos pocos y luego en grupos, decenas de negras siluetas sal?an de sus trincheras y se encontraban en mitad de la noche, "Chocamos las manos, nos deseamos Feliz Navidad, y hablamos como si nos conoci?ramos de varios a?os. Estabamos enfrente de las alambradas rodeados de alemanes, Fritz y yo hablando en medio, y Fritz traduciendo a sus amigos lo que yo dec?a, Estabamos en el centro de un circulo como dos oradores".

Muchos de los que se encontraron en Tierra de Nadie negociaron treguas, "Nosotros no dispararemos si vosotros no dispar?is". Algunas terminaron a media noche del dia de Navidad otras incluso duraron hasta A?o Nuevo.

Una de las razones por las que se negociaron estas treguas no oficiales fue para enterrar a los muertos. La Tierra de Nadie estaba cubierta de camaradas ca?dos los meses anteriores y sin posibilidad de enterrarlos permanec?an all? donde hab?an ca?do. El d?a de Navidad los dos bandos se dedicaron a recoger a sus muertos, incluso en algunos casos ayud?ndose mutuamente. Sin embargo fue el d?a 25 cuando se dieron mas episodios de tregua. Algunos oficiales dejaron que sus hombres salieran de las trincheras a campo abierto en grupos de 3 o 4.

Oficiales de los Royal Welsh Fusiliers cerca de Ploegsteert Wood se encontraron con oficiales alemanes y mantuvieron una conversaci?n en la Tierra de Nadie regresando a sus trincheras con un barril de cerveza cortes?a de los alemanes.

La mayor?a de los encuentros consistieron en estrecharse las manos, conocerse un poco, ense?arse fotograf?as de la familia e intercambiarse tabaco, bebidas y botones de recuerdo de sus uniformes.

Pero el episodio m?s sorprendente y legendario fue el partido de f?tbol que se jugo en Tierra de Nadie entre soldados brit?nicos del Scottish Seaforth Highlanders y soldados sajones. Seg?n testimonio del oficial alem?n Niemann del 133 Regimiento de Sajonia ,tuvo lugar en el sector de Frelinghein-Houplines cerca de Armentieres. Seg?n cuenta, despu?s de intercambiarse cigarrillos, un soldado escoc?s apareci? con un bal?n de f?tbol, y en pocos minutos se monto un partido, cada bando hizo sus porter?as con sus gorros.

El terreno resulto apropiado para jugar porque debido al fr?o el barro se hab?a congelado y el suelo estaba duro. Niemann recuerda que les hizo mucha gracia ver a los escoceses con sus faldas y que no pudieron contener la risa al ver que debajo de ellas no llevaban ropa interior. El partido duro apenas una hora hasta que uno de los comandantes tuvo conocimiento del hecho y mando parar el partido. Al parecer los alemanes ganaron por 3 a 2.

En general la tregua termin? de forma parecida a como hab?a empezado, por mutuo acuerdo. El capit?n Stockwell de los Royal Welsh Fusiliers cuenta, "Hacia mucho fr?o. A las 8.30 de la ma?ana, dispar? tres tiros al aire y saque una bandera que llevaba escrito "Feliz Navidad", salte del parapeto. El capit?n alem?n sac? una camisa en donde estaba escrito "Gracias" y salto fuera del parapeto, nos saludamos respectivamente y saltamos dentro de nuestras trincheras, entonces ?l dispar? dos tiros al aire y la guerra continu?".

Treguas y armisticios no oficiales se han dado a lo largo de la historia militar. En la Guerra de la Independencia Espa?ola, las tropas brit?nicas y francesas en algunas ocasiones compartieron una buena fogata y raciones de comida. En la Guerra de Crimea, franceses y rusos tambi?n compartieron algunas veladas nocturnas alrededor de un buen fuego. Tambi?n durante la Guerra Civil Americana las tropas de los dos bandos intercambiaron tabaco y caf?, etc. Sin embargo la tregua de la Navidad de 1914 se ha convertido en un arquetipo de imagen de la paz. Lo que atrae del acontecimiento es esa mezcla de verosimilitud y leyenda que ocurri? en el quinto mes de los 52 que durar?a aquella contienda.

Una historia real como la vida misma, que nos demuestra que las guerras no las hace el pueblo llano, sino sus jefes, que, precisamente, son los que nunca mueren en la batalla.

Espero que esta historia te haya gustado, y mas en estas fechas. Muchas gracias por tu visita... y por tu solidaridad Sonrisa

Fuente: Electorado de Titania

Tags: interesante, tregua, navidad, historia, guerra mundial, paz

Comentarios

Añadir comentario

  • Autor: Invitado
  • Fecha: Jueves, 17 de enero de 2008
  • Hora:19:05
Sin duda alguna; una buen ejemplo del poder del hombre para hacer de este mundo; un mundo mejor. javier Barranquilla - Colombia

  • Autor: Francisco M
  • Fecha: S?bado, 08 de enero de 2011
  • Hora:2:59

Este tipo de acontecimientos deberian estar en las primeras planas de los diarios, que todo el mundo se entere de lo que paso.


  • Autor: Invitado
  • Fecha: Martes, 20 de diciembre de 2011
  • Hora:7:57

Es una buena buena historia, con relatos que no encontré en otros que hablan de la misma historia.


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