Google

Viernes, 03 de octubre de 2008

LA PRIMERA BODA HOMOSEXUAL SE CELEBRO EN 1901... Y FUERON DOS MUJERES

AL SER DESCUBIERTAS TUVIERON QUE HUIR Y NADA MAS SE SUPO DE ELLAS

Volver a pagina de comienzo
Marcela y Elisa eran sus nombres, dos maestras de escuela que vivieron su amor en secreto hasta que decidieron casarse por la iglesia. Para engañar al sacerdote, Elisa se hizo pasar por Mario y llevo al altar a su amada, hija de un capitan del Ejercito. Ocurrio en La Coruña el 8 de junio de 1901. Al ser descubiertas, tuvieron que huir de España, pero ya habian pasado a la historia como el primer matrimonio homosexual.
En su caso fue la necesidad de oficializar su amor la que agudizó el ingenio tanto como para convertirse en el primer matrimonio homosexual del que se tiene constancia registral.

Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga(en la imagen superior) pasaron por la vicaría de la parroquia de San Jorge en A Coruña un 8 de junio de 1901. No es que el cura fuera un liberal dispuesto a crear escuela con su permisividad. Fue una víctima de las circunstancias.

Porque para los padrinos y los testigos de aquel enlace, y por supuesto para el párroco, quien besaba y hacía arrumacos a Marcela no era otra mujer, sino Mario, un treintañero de incipiente bigote. Un nombre y una identidad ficticia de Elisa que le permitieron contraer matrimonio con la que era su pareja desde hacía años.

Un amor clandestino, abrigado en las noches de duro invierno en el entorno de A Costa da Morte, donde los relatos junto al fuego tenían como protagonistas a hombres rudos y curtidos en mil batallas con el mar. En el verano de 1901 los naufragios y las mareas, acontecimientos cotidianos, dieron paso a las tertulias sobre el escandaloso matrimonio de dos mujeres al calor de las cocinas de leña.

Las dos chicas se habían conocido durante su etapa de estudiantes en la Escuela Normal de Maestras de A Coruña, donde se formaban las futuras maestras. Se hicieron inseparables. Lo que comenzó siendo una amistad pronto dio paso a una relación más intensa e íntima.

Las constantes alusiones a su amiga, las sospechas de que su amistad iba más allá de lo permitido socialmente entre dos chicas y el temor a que la escandalera salpicara para siempre la vida de su hija llevó a los padres de Marcela a enviarla a Madrid con el propósito de que la distancia fuese el olvido.

Pero como el amor no tiene fronteras, la pareja volvió a reencontrarse. Ambas habían finalizado sus estudios. Elisa fue destinada como maestra interina a Couso, una pequeña parroquia entre A Coruña y Finisterre. En el municipio vecino de Vimianzo, en la aldea de Calo, se instaló Marcela, ya como maestra superior.

El reencuentro avivo la llama de su relación y comenzaron a vivir juntas en Calo. Allí permaneció Elisa dando clases cuando Marcela se marchó a otra localidad cercana, Dumbría, donde se instaló en la casa escuela sobre 1889. Sin embargo, cada noche Elisa recorría la docena de kilómetros que las separaban para dormir con su amada.

La convivencia durante años de las dos mujeres fue respetada por los vecinos, no se sabe bien si por desconocimiento de que existía una relación más estrecha entre ambas o por una transigencia poco acorde con el espíritu represor de la época con las conductas homosexuales.

Todo cambió en 1901 cuando Elisa, que hasta entonces se relacionaba con las familias más distinguidas de Vimianzo y Dumbría, decidió masculinizar su aspecto, probablemente con el fin de dar un baño de oficialidad a su amor y su relación. Con imagen de varón, que ya no abandonó, se presentó en la Escuela Normal para solicitar un certificado de estudios. 

Elisa era ya Mario, el nombre que escogió para falsificar su identidad. Cambió la melena, las faldas, los refajos y los corsés por una apariencia distinta con pelo corto, traje y ademanes masculinos. También se buscó una personalidad y un pasado tomando como referencia a un supuesto primo suyo fallecido en un naufragio.

Su imaginación trasladó su infancia a Londres y transformó en ateo a su padre. La excusa perfecta para convencer al incauto padre Cortiella, párroco de la igleia de San Jorge de A Coruña, de que lo bautizase. El 26 de mayo de 1901 pasó por la pila bautismal y, además, recibió la primera comunión. Quedó lista para pasar en unos días por el altar.

Para entonces ya se había ganado la confianza del cura, que no vio nada extraño en su voluntad de contraer matrimonio con la señorita Marcela, hija de un capitán del Ejército y maestra de 29 años, tres menos que su prometido, Mario. La boda se celebró el sábado 8 de junio de 1901 con madrugón -a las siete de la mañana- en la iglesia de San Jorge. 

Como cualquier matrimonio que se precie, Marcela y Mario tuvieron su noche de bodas. La pensión Corcubión, en la céntrica calle de San Andrés, fue el escenario de su pasión.

«Me engañó diciéndome que iba a casarse porque había dejado encinta a la joven con la que convivía», se lamentaba el padrino cuando días después se descubrió que se había celebrado, como tituló el periódico coruñés, «un matrimonio sin hombre». La noticia se propagó a las primeras páginas de la prensa gallega y madrileña.

Otros testimonios recogidos en periódicos de los días siguientes revelan la expectación que desató el hallazgo de que Mario era en realidad una señorita, Elisa. «Buena responsabilidad se han echado sobre sí. Nunca será bastante para el escarmiento de actos que alarman a la sociedad quebrantando sus más fundamentales principios», exponía con tono doctrinal el jurista Ramón Vilas.

Sellier, el fotógrafo que retrató a la pareja, hacía alarde de un comportamiento señorial y se mostraba poco partidario de ejercer de vendedor de exclusivas, pese a las numerosas solicitudes de curiosos para ver la imagen de los contrayentes. «No tendrá nadie el retrato como no me lo roben. Y para evitarlo ya tengo tomadas mis medidas», explicaba.

Con el regreso a Dumbría, la publicación de la noticia y el reconocimiento de Marcela de que «Elisa y Mario son una misma persona, pero que tiene más de hombre que de mujer» aumentó el escándalo y desató el calvario para las dos mujeres casadas. Negativas de empleo para Elisa-Mario, cencerradas contra su relación, burlas y menosprecios a su condición sexual les obligaron a poner pies en polvorosa. Vigo y Oporto, donde fueron localizadas, ya que estaban bajo orden de busca y captura, fueron otros lugares de paso. Su pista se pierde en un barco con destino a América, probablemente rumbo a Argentina. 

Una historia de amor entre dos mujeres, que vivieron la primera boda gay de la historia, o al menos el primer matrimonio homosexual de la historia de España, aunque no hay registros anteriores en otros paises.

Espero que te haya resultado interesante la historia. Muchas gracias por tu visita... y por tu solidaridad con mi pagina jeje.

Fuente: elmundo.es

Tags: interesante, boda, matrimonio, gay, homosexual, galicia

Comentarios

Añadir comentario

  • Autor: Invitado
  • Fecha: Mi?rcoles, 19 de noviembre de 2008
  • Hora:0:10
k????????
Sonrisa

  • Autor: Invitado
  • Fecha: Viernes, 25 de septiembre de 2009
  • Hora:21:43
la verdad q me encanto esta nota...y las felisito alas chicas q desidieron aser de su amor algo unico ...Gui?o

Locations of visitors to this page

BloGalaxia Ranking de blogs Ranking de blogs blog Unión de Bloggers Hispanos Technorati Profile