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Jueves, 06 de junio de 2013

HUYE! LA BROMA DE CONAN DOYLE

UNA BROMA CON RESULTADO INESPERADO

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Ocultarse, desaparecer, tener secretos... son conductas que algunas sociedades permiten más que otras: en el siglo XIX los resquicios que aún tenía el sistema de control social hizo posible esta broma que, se dice, pusieron en marcha Edgar Allan Poe, Sir Arthur Conan Doyle y personajes de la política.

Se dice que Conan Doyle (el creador del legendario Sherlock Holmes y autor de otros relatos no menos memorables como El mundo perdido), ideó y efectivamente ejecutó el siguiente escenario: Una noche, aburrido y jugueteando ociosamente con malos pensamientos, decidió enviar un recado a cinco de sus amigos. La nota se entregó anónimamente, sin firma ni información. Solamente decía: “Nos descubrieron. ¡Huye!”.

En una cena posterior, su círculo social estaba agitado con la repentina y total desaparición de una de las personas a quienes envió el recado, persona de quien ya nada se volvió a saber.

Así relata la broma Esther Inglis-Arkell en el sitio io9, agregando que Conan Doyle o no fue el autor de esta o no fue el único escritor a quien se le ocurrió.

Al parecer Edgar Allan Poe ―pariente espiritual del autor inglés (de hecho dio vida al primer detective sedentario de la literatura, Auguste Dupin)- a quien vemos sobre estas líneas, también puso en marcha este mismo mecanismo, aunque en un medio significativamente menos respetable que el de Sir Arthur, dadas las compañías que Poe solía frecuentar.

En la política y la jerarquía religiosa también hay testimonios de mensajes similares enviados a miembros de un partido opositor antes de una votación importante o a sacerdotes involucrados en actos corruptos.

Sin embargo, como todo chiste que valga la pena ser contado, escuchado o realizado, su verdadera importancia radica en aquello que deja al descubierto una vez que se somete al examen del intelecto.

En este caso, como también señala Inglis-Arkell, la broma podría utilizarse como una suerte de “encuesta sociológica” que “ilumine la vida secreta que cierto porcentaje de la población lleva”. ¿Cuántos de los que recibiríamos ese mensaje anónimo no dudaríamos ni un instante y, apenas tomando lo necesario, o quizá solo con lo que llevamos puesto, saldríamos de inmediato hacia donde fuera?

Muy pocos, es cierto, pero aun así, la sola fantasía de que esto fuera posible nos impulsa a reflexionar sobre nuestra propia vida y la cantidad de luz y sombra que la ilumina y la oculta o, visto en perspectiva, la posibilidad de tener secretos que esta época y la sociedad en que vivimos permite.

En este último sentido, no menos importante es el hecho que tanto Poe como Conan Doyle pertenezcan más o menos a un mismo tiempo en que era más factible eso: salir huyendo, sin que nadie fuera capaz de seguir un rastro ni encontrar eventualmente al desaparecido.

Los relatos de Sherlock Holmes están llenos de personajes que en algún momento de su vida ficticia se perdieron en un país africano, en las selvas de Brasil o en las minas de Sudáfrica, en las colonias británicas en Asia, en puntos exóticos y casi inalcanzables según las condiciones del momento, de regreso después entre la civilización europea, a veces con otra identidad, llevando consigo experiencias terribles o tremebundas, producto de su estancia en tan apartadas latitudes.

Pero incluso ocultarse no requería de decisiones tan extremas. La huida bien podía consumarse viviendo apenas a un par de calles del que podría considerarse el rumbo habitual y acostumbrado. ¿Por qué? Sencillamente porque los mecanismos de la sociedad así lo hacían posible (al menos en la fantasía): el control era o intentaba ser férreo, pero aún existían resquicios por los cuales escapar a dicho control.

En la actualidad, ¿quién con una tarjeta de crédito podría desaparecer absolutamente? Aunque, por otro lado, una tarjeta de crédito es uno de los mejores recursos para sobrevivir incluso en un país desconocido y diametralmente opuesto al natal. Es una exageración, claro, pero simbólica de ciertas paradojas esenciales de nuestro mundo.

Fuente: pijamasurf.com


Tags: curiosidades, curioso, anecdota, broma, conan doyle, allan poe, historia

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