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Lunes, 17 de noviembre de 2014

HISTORIA DEL CHALECO ANTIBALAS

HAN SALVADO MILES DE VIDAS

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Un chaleco antibalas es una prenda protectora que absorbe el impacto de balas disparadas al torso y esquirlas provenientes de explosiones. Los chalecos están hechos de varias capas de fibras laminadas o de tejido sintético y protegen a la persona que lo usa de proyectiles disparados por armas de fuego y de la metralla de algunos artefactos explosivos como granadas de mano.

En combinación con piezas metálicas o capas de tejidos sumamente densos, el chaleco antibalas ofrece al usuario cierta protección ante un ataque con cuchillo. Protegen hasta cierto punto, pero no son impenetrables debido a la gran variedad de calibres de las armas de fuego.

La foto que ilustra el artículo corresponde a una prueba de chaleco antibalas en 1923... esperemos que funcionase, por el bien del probador!

Los chalecos antibalas usan capas de fibra resistente para capturar y deformar la bala, esparciendo su fuerza sobre una gran superficie del chaleco. El chaleco absorbe la energía del proyectil deformable, deteniéndolo antes de que penetre por completo el chaleco. Algunas capas pueden ser penetradas pero, mientras la bala se deforma, la energía es absorbida por una superficie cada vez mayor.

Aunque el chaleco pueda evitar la penetración de la bala, tanto el chaleco y la persona que lo usa absorben la energía del proyectil. Aun sin penetración, las balas de pistola modernas contienen suficiente energía para causar un trauma en la zona de impacto.

En cuanto a la historia de esta prenda, hay que remontarse al siglo XVI... En 1538, Francesco Maria della Rovere encargó a Filippo Negroli crear un chaleco a prueba de balas. En 1561, Maximiliano II puso a prueba su armadura contra un arma de fuego. De igual forma, en 1590 Sir Henry Lee esperaba que su armadura Greenwich fuese a prueba de balas, aunque su eficacia era polémica en esos tiempos.

A fines de 1500, el término "a prueba de balas" se usaba para designar una armadura en la cual se podía observar la abolladura producida por una bala, que demostraba su resistencia ante la penetración de proyectiles.

El primer chaleco antibalas liviano, Myunjebaegab, fue inventado en Joseon, Corea, en 1860 un tiempo después de la campaña francesa contra Corea. Heungseon Daewongun ordenó la confección de chalecos antibalas por el incremento de amenazas de parte de los ejércitos occidentales.

Kim Gi-Doo y Gang Yoon descubrieron que el algodón podía proteger contra proyectiles si era lo suficientemente denso, diseñando chalecos compuestos de 30 capas de algodón. Estos chalecos fueron utilizados en batalla durante la expedición de los Estados Unidos a Corea, cuando la Armada de los Estados Unidos atacó la isla de Ganghwa en 1871.

El Ejército de los Estados Unidos capturó uno de los chalecos antibalas y lo llevó a los Estados Unidos, donde fue guardado en el Museo Smithsonian hasta 2007. El chaleco fue devuelto a Corea y está expuesto al público.

El primer empleo de protección antibalas del cual se tiene constancia tuvo lugar en 1879, cuando una banda de prófugos australianos dirigida por Ned Kelly fabricó armaduras a partir de chatarra. La armadura cubría sus torsos, antebrazos y muslos, incluyendo un casco. Los trajes artesanales pesaban 44 kg, dificultando los movimientos de los miembros de la banda durante una redada policial en Glenrowan en 1880.

Casimir Zeglen, originario de Chicago, desarrolló un chaleco antibalas hecho de tela de seda a fines del siglo XIX, que podía detener las balas relativamente lentas disparadas por pistolas que empleaban cartuchos con pólvora negra. Estos chalecos costaban 800 USD cada uno en 1914, una pequeña fortuna en aquel entonces.

El 28 de junio de 1914, el Archiduque Francisco Fernando, heredero del trono Austro-Húngaro, llevaba un chaleco antibalas de seda cuando fue atacado por un pistolero. Como el disparo le impactó en el cuello, el chaleco no lo protegió. Un chaleco similar, fabricado por Jan Szczepanik en 1901, salvó la vida de Alfonso XIII cuando un asesino le disparó.

Poco a poco se fueron perfeccionando estos chalecos, y en 1975, Richard A. Armellino promocionó un chaleco hecho totalmente de Kevlar, compuesto por 15 capas de Kevlar y que incluía una placa de acero balístico situada verticalmente sobre el corazón.

Y a pesar de que el Kevlar sigue siendo el más extendido, cada vez surgen nuevos materiales más ligeros, delgados y resistentes, aunque también más costosos.

Interesante, verdad? Espero que te haya gustado el artículo... muchas gracias por tu visita... y por tu solidaridad con mi página!

Fuente: wikipedia


Tags: interesante, historia, chaleco, chaleco antibalas, antibalas, kevlar, disparos

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