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Jueves, 06 de noviembre de 2008

HISTORIA: JOHN VON NEUMANN... UN GENIO... ALGO PECULIAR, COMO TODOS...

SE PODIA APRENDER POR COMPLETO LA GUIA TELEFONICA EN APENAS UNAS POCAS HORAS

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La historia de este genio esta plagada de anecdotas sorprendentes... aunque tambien hay que reconocer que tenia unas ideas un tanto... peculiares... Hagamos un repaso por todo ello... porque no tiene desperdicio.

De niño bromeaba en griego clásico con su padre. Poseía una memoria fotográfica. Sus padres entretenían a sus invitados con demostraciones del pequeño Johnny para memorizar listas de teléfonos. Un invitado escogía al azar una página y una columna de su agenda telefónica. Johnny la leía unas cuantas veces y era capaz de contestar correctamente a cualquier pregunta sobre números, direcciones y teléfonos o recitarlos en el orden correcto.

El padre había comprado una biblioteca en una subasta inmobiliaria y, para poner los libros, encargó a un carpintero que llenara una habitación con estanterías para ellos. Johnny pasaba muchas horas leyendo aquellos libros. Había hasta una enciclopedia de la historia del mundo de Wilhelm Oncken. Se resistía a que le cortaran el pelo a no ser que su madre le permitiera llevar uno de los tomos. Cuando empezó la Primera Guerra Mundial, ya se los había leído todos y pudo hacer comparaciones entre sucesos del momento y otros de la historia pasada, analizando ambos desde el punto de vista de la estrategia militar. Tenía 10 años.

Al interesarse por la ciencia, pronto empezó a hacer experimentos caseros. En una ocasión, él y su hermano Michael consiguieron hacerse con un trozo de sodio y lo echaron en agua para observar la reacción. Después de disolverse (se produjo sosa caustica), probaron el agua. La familia, alarmada, tuvo que avisar a un médico.

El primer profesor de matemáticas que tuvo reconoció al instante el diamante en bruto que tenía y recomendó que siguiera un programa especial de matemáticas. Exasperaba a sus maestros. Admitía que no había estudiado la tarea para ese día y a continuación participaba en la argumentación con mayor conocimiento que cualquiera. Obtuvo matrícula de honor, al igual que en la mayoría de las otras asignaturas, salvo en educación física, en la que sacó un aprobado.

A los 20 años introdujo la definición de numero ordinal, aquel conjunto de todos los ordinales más pequeños que él. A los 23 años obtuvo el doctorado (en apenas 5 años) y fue el hombre más joven que ocupó un puesto de Privatdozent (parecido a un profesor ayudante). Su fama había corrido rápidamente por toda la comunidad matemática. La teoría de anillos es conocida hoy como “álgebras de von Neumann”, también es suya la demostración de la hipótesis cuasi-ergódica y también hizo aportaciones a la teoria de grafos. Más tarde, aplicó sus conocimientos a la incipiente mecánica cuántica. Fue él quien se dio cuenta que un estado cuántico podía considerarse como un vector en un espacio de Hilbert y es que decía que sólo había conocido a un “gran matemático”. Se refería, por supuesto, a David Hilbert; de quien extendió sus trabajos.

Los Neumann apreciaban el lujo. Tenían un juego de porcelana china y sus cuberterías de plata eran costosas para los profesores de la época. Siempre conducía Cadillacs descapotables último modelo. Fue uno de los primeros en poseer limpiaparabrisas y presumía de ello con sus amigos. Era un conductor temerario: al cabo del año se gastaba en el coche en reparaciones tanto como si lo hubiera comprado nuevo. Un cruce en Princeton tenía el sobrenombre de “la esquina de von Neumann”. Entre sus papeles personales se guardan memorias de muchos de los percances que tuvo.

Su esposa Klara decía que era capaz de no recordar qué había comido, pero sí recordaba palabra por palabra un libro que había leído hacía 15 años. También decía que en una ocasión fue a una reunión en Nueva York. Poco después le telefoneó desde Nueva Jersey para preguntarle: “¿Para qué he venido a Nueva York?”.

A lo largo de su vida leyó la mayoría de las historias enciclopédicas más conocidas, como “La decadencia y caída del imperio romano”, de Gibbon o como “Historia antigua y medieval” de Cambridge. Y si unimos un hombre con esa inteligencia y esa potencia memorística a una lectura de este tipo de temas puede formarse un cóctel explosivo.

En un viaje por el sur de los EEUU asombró a Stanislaw Ulam por su capacidad de relatar la historia de los antiguos campos de batalla de allí por donde pasaban, y con todos sus detalles. Y no se le podía calificar como un aficionado más a estos temas: sus conocimientos eran tan amplios como los de un especialista.

En la revista Life se afirmó que era el mayor experto en genealogía de los reyes de Europa y se decía también que te puede decir quién se enamoró de quién y por qué; con qué sobrina desconocida se casó este zar, cuántos hijos ilegítimos tuvo, etc.

En una ocasión, un famoso experto en la historia de Bizancio acudió a una fiesta en casa de los Neumann en Princeton y se enzarzaron en una discusión sobre historia. Diferían en una fecha concreta. Sacaron un libro para comprobarla y… ¿adivináis quién llevaba razón? Varias semanas después el profesor fue de nuevo invitado a casa de los Neumann. Llamó por teléfono a su mujer y le dijo: Iré si Johnny promete no discutir sobre la historia de Bizancio. Todos piensan que soy el mayor especialista del mundo en eso, y quisiera que lo siguieran pensando.

El matemático Jacob Boronowski lo calificó como la persona más inteligente que he conocido, sin excepción alguna. Además era un genio, en el sentido de que un genio es aquella persona que da a luz dos ideas geniales. Una definición de “genio” muy curiosa.

Durante la Guerra fue consejero de un departamento de la marina. El equipaje estaba rigurosamente limitado y había que llevar un casco antimetralla. Neumann quitó el casco y puso en su lugar un tomo de la Historia Medieval de Cambridge. Desde Londres escribía en 1943 a su mujer: Salvo los apagones antiaéreos, cosa a la que uno también se puede acostumbrar pronto, aquí la vida es absolutamente normal… Las alarmas, los ataques aéreos y demás son meras formalidades, desde luego para la parte céntrica de Londres.

Oppenheimer le pidió que trabajara en el proyecto Manhattan y fue una de las rarísimas excepciones a la norma de seguridad que se imponía a los científicos que trabajaran para la bomba que vivieran allí. Los que no vivían allí pero trabajaban para el proyecto, en realidad, no sabían por qué lo hacían. A von Neumann le consideraban tan valioso que se le permitió pleno conocimiento y total libertad para su agenda.

En los Álamos había una concentración de cerebros brutal, cosa que impedía ver que muchos venían de Hungría: Neumann, Edward Teller, Leo Szilard, Eugene Wigner, Theodore von Kármán que eran conocidos con el sobrenombre de “marcianos”. Pero destacaba Neumann por encima de todo, del que decían que en realidad era un marciano que se había disfrazado de hombre y aprendido a vivir entre ellos.

Los cálculos que hizo fueron cruciales. Para producir una explosión atómica necesitamos una masa crítica de U235. Una vez que la tenemos, explota. Podemos, por ejemplo, tener dos semiesferas separadas cada una de las cuales no llegue a la masa crítica, pero que al unirlas sí lo haga. El problema era que el inicio de la explosión puede separar los pedazos antes de poder unirse por completo.

En la bomba de Hiroshima se utilizó una esfera con un hueco y una bala que cabía en dicha esfera. Mediante explosivos convencionales se disparaba la bala hacia el hueco de la esfera. Aunque funcionaba, esta disposición era bastante poco eficiente. Otra posibilidad era la de la implosión. Igual que si exprimiéramos un limón, hemos de hacer una fuerza similar en todas partes, las cargas explosivas debían estar perfectamente sincronizadas para que la masa crítica estuviera concentrada en el centro. El chiste que se contaba por los Álamos era que el problema se parecía a aplastar una lata de cerveza sin derramar una gota. El plutonio que implosionaba de esta manera se tornaba líquido. Fue en esta parte en la que Neumann aportó sus cálculos. Se dio cuenta que el plutonio se comprimiría tanto que tomaría una densidad mayor que la normal, con lo que se incrementaba la velocidad de la reacción en cadena y la explosión era todavía más fuerte. Así fue la bomba lanzada sobre Nagasaki.

Ulam decía de Neumann que le encantaba estar con los militares porque admiraba a aquellas personas capaces de ser despiadadas e implacables. Cuando juzgaron a Oppenheimer, von Neumann declaró a favor. Dijo que era tan leal como competente. El fiscal, no obstante, le preguntó si él hubiera actuado igual que Oppenheimer. Y la respuesta fue esta:

Me está usted pidiendo que en primer lugar acepte la hipótesis de que alguien se ha comportado mal, y a continuación que me pregunte a mí mismo si hubiera hecho igual. ¿Acaso no se parece a indagar “cuándo dejé de pegar a mi mujer”?

En calidad de comisionado, Neumann se convirtió en un personaje público. Salía por TV, era entrevistado, recibía correspondencia de gente excéntrica (al igual que todo científico famoso).

En cierta ocasión hicieron una entrevista a su mujer, quien dijo:


Por cierto, tiene muy poca idea de la distribución de la casa. Una vez, en Princeton, le pedí que me trajera un vaso de agua. Al rato volvió para preguntarme dónde se guardaban los vasos. Claro que sólo llevábamos en esa casa diecisiete años. Jamás ha cogido un martillo o un destornillador. Lo único que sabe hacer es arreglar cremalleras. Es capaz de hacerlo de inmediato.La mera idea de retirarse a vivir a algún lugar en una casita encantadora con jardín sería para él la muerte. Es una persona complicada, y la vida con él es complicada. Sin embargo, tiene muchas compensaciones. Me gusta la claridad del mundo de las matemáticas, y la sensación que se tiene ante un problema matemático cuando se sabe que sólo se tiene una respuesta correcta. Aprecio el tema central de nuestra vida. Somos como todos, y tenemos problemas como los demás; pero sólo hablamos de ello durante un rato y pasamos luego a cosas mejores. Soy el banco de pruebas de sus ideas. Otros lo harían mejor, pero resulta que yo soy la elegida; es fascinante.

Cuando se instaló un nuevo ordenador en Princeton capaz de hacer apenas 2000 instrucciones por segundo (hoy día, la capacidad de los procesadores se mide en MIPS: millones de instrucciones por segundo), para probarlo, sugirieron ponerle a resolver un problema y que von Neumann también lo hiciera para ver si llegaban al mismo resultado. Y así fue, pero cabe tener en cuenta que von Neumann acabó antes que la máquina.

Fue consejero de IBM y los ingenieros de la época decían que era capaz de crear y revisar de cabeza programas de 50 líneas… ¡en Assembler!. En 1954, un físico que trabajaba en el proyecto ICBM (Misiles Balísticos Intercontinentales) en una empresa aerospacial le presentó una extensa memoria compuesta por cientos de páginas producto de ocho meses de trabajo. Von Neumann empezó a hojear la memoria. Cuando estaba a medias fue al final y lo leyó por encima desde el final hasta el principio, escribió unas notas en un cuaderno y dijo: “No funcionará”. El físico se desilusionó, aunque no quedó convencido de ello. Pasó dos meses agobiantes trabajando y finalmente se convenció de que aquel proyecto, efectivamente, no funcionaría. Curiosamente, el proyecto hoy conocido como ICMB (misiles balísticos intercontinentales) llevó durante un tiempo las siglas IBM. Edward Teller dijo que, probablemente, IBM debía la mitad de su dinero a von Neumann. Ni él ni ninguno de sus colegas quiso nunca patentar sus ideas para intentar estimular el desarrollo tecnológico posterior.

En cierta ocasión, la RAND trabajaba para resolver un problema tan complejo que ningún ordenador tenía capacidad para resolverlo. Solicitaron a von Neumann que les ayudase a construir un ordenador capaz de hacerlo. Nuestro hombre pidió primero que le explicaran el problema y los ingenieros estuvieron dos horas garabateando signos en una pizarra furiosamente. Von Neumann se limitó a quedarse quieto en su asiento con la cabeza agachada entre las manos. Cuando acabaron de explicárselo, sacó su libreta e hizo unas anotaciones. Acto seguido les dijo: Caballeros, no necesitan de un nuevo ordenador: acabo de resolver su problema.

La URSS hizo explotar su primera bomba atómica en agosto de 1949. Con ello terminaba el monopolio americano sobre armas nucleares, lo que provocó una carrera armamentística. Por primera vez en la historia del mundo, se contemplaba la posibilidad de un ataque sorpresa que borraría toda una nación de la Tierra. Empezó a plantearse qué debía hacer EEUU. Ninguno de los dos bandos quería ser atacado, pero ambos temían que el otro bando les atacara por sorpresa. Hacia 1950, muchas personas de los EEUU pensaban que debería llevar a cabo un ataque sorpresa, no provocado. La idea, llamada eufemísticamente “guerra preventiva”, afirmaba que, aprovechando la superioridad nuclear, los EEUU debían establecer un gobierno mundial. Y no penséis que esto lo afirmaban cuatro chiflados. Entre ellos estaban nada menos que los matemáticos Bertrand Russell y John von Neumann.

Mientras que Russell afirmaba que no había lugar en el mundo para dos potencias nucleares, Neumann iba más lejos y propugnaba un ataque relámpago por sorpresa. Decía que en el caso de los rusos, no hay que decidir si se les ataca, sino cuándo. La revista Life lo citaba: Si me propone usted bombardearles mañana, yo le contesto, ¿por qué no hoy? Si dice usted que hoy a las cinco de la tarde, yo le digo, ¿por qué no a la una?

Vamos, un genio... con algunas ideas un poco... cuestionables, no crees? Espero que te haya gustado la historia de Von Neumann, muchas gracias por tu visita... y por tu solidaridad con mi pagina jeje

Fuente: historiasdelaciencia

Tags: interesante, historia, neumann, genio, biografia

Comentarios

Añadir comentario

  • Autor: Invitado
  • Fecha: Viernes, 07 de noviembre de 2008
  • Hora:19:05
Muy interesantes todos tus art?culos. Lo curioso de este genio es que a?n siendo lo que es, se comportaba como otro ser humano. Quiero decir, muchos genios, lo son tanto, que se dan cuenta de lo errado del comportamiento humano.

Slds desde Colombia!

  • Autor: Invitado
  • Fecha: Jueves, 08 de octubre de 2009
  • Hora:2:42
Ardiendo

  • Autor: kelly
  • Fecha: S?bado, 30 de abril de 2011
  • Hora:23:36

yo no escribo todo eso nop caida de mandibulas Ardiendo Vomitona Noche Divertido Navidad Chica Idea Sonrojado RollEyes invasor Avergonzado Helado mu?eco de nieve Llorica Payaso Rebotado Enfurru?ado la chiris puede llorar


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